DESAMPARO

Dos almas quietas, congeladas,

poblaban la plaza, sombría, dura, solitaria.

Un niño de tres años con la mirada perdida

traspasaba los muros de las casas.

De la mano, su madre, escudriñaba sus ojos.

Creía saber que escondían esos muros

para su pequeño bisoño.

No eran mesas, ni televisores, ni armarios.

Lo que escondían esos muros

era un sentimiento compartido.

Desamparo.

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Autor: Jordi

Escric poesia des de 2011 en català i castellà.

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