Una hora sin pausa
Los días se arremolinan
Que cierta es tu espera
Por la ventana pasan bandadas de pájaros
El laúd cuelga con las cuerdas rotas
Penumbra quieta, quebrada por el reloj de pared
En el jardín, adormecen los árboles viejos
El horizonte se tiñe de acuarela
Ayer no viniste
Anteayer no viniste
Te he preparado una taza de té