Oigo descender tus lágrimas de plata
al abismo desnudo.
No eres de este mundo sólido.
Tus manos recogen trémulas
las migas secas ďe paz.
Esta no es tu guerra, tu batalla o tu sueño.
El viento arrastra su silueta hacia ti.
Cabalga el viento.
Dime dónde quieres ir.