Despertó con todo su pasado a cuestas,
montañas, llanuras, descensos.
Nada se podía cambiar.
Tampoco sabía si lo querría,
ya todo formaba parte de ella.
Hubiera cambiado la vida de otros
pero no la suya.
Aún podía escribir narraciones distintas,
cada día era otra,
un nuevo día en la mochila.
Se podía repensar desde otra perspectiva.
Soñaba con un futuro
donde el ayer fuera mejor.