Azufre, oro,
aquél aroma de las tardes inconclusas,
el látigo del anochecer temprano.
Penumbra de los días enterrados.
Espero la noche sincera
con luz cálida y tenue de una lámpara
que deslumbre el tiempo.
Azufre, oro,
aquél aroma de las tardes inconclusas,
el látigo del anochecer temprano.
Penumbra de los días enterrados.
Espero la noche sincera
con luz cálida y tenue de una lámpara
que deslumbre el tiempo.
Bueno buenîsimo !!! Felicitaciones lindo poema .
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Gracias, eres mi seguidor/a más fiel.
Aquí los días empiezan a ser así después del verano.
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Muy bonita Jordi ☺
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