El arte es helarte la sangre,
es hablar con la intuición
y descubrir algo oculto.
Es ver sin ojos,
escuchar sin oidos,
palpar sin manos.
Entre el cielo desconocido
y la tierra árida
hay un territorio de luces y sombras
para ser sentido,
escudriñado, vislumbrado.
Es saber sin entender,
es la certeza de lo intangible.
Es una luciérnaga en la noche,
una flecha sin arco,
una voz interna
que descubre la locura del mundo
y la verdad de las estrellas.
El arte es amar las raíces
del roble de la vida
que nos sustenta y nos anima.
Vivir es un arte! Estás en lo cierto Jordi!. Un abrazo
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Me ha gustado, especialmente los últimos versos:
«El arte es amar las raíces
del roble de la vida
que nos sustenta y nos anima».
Creo que arte y amar van muy de la mano, al igual que con su contrario, odiar. También ha sido reveladora la imagen de que el «árbol de la vida» nos «anima» precisamente porque esta palabra tiene sus raíces en la vida misma. Es decir, el arte nos da vida y le da un sentido último en muchas ocasiones.
Buenos versos! Nos vamos viendo Jordi 🙂
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