Unidad y diversidad

Si me creyera inútil,

imposible sería cambiarme,

imposible sería progresar.

Si nos creyéramos inútiles,

imposible sería progresar.

Los grupos compiten entre si.

La unidad colabora.

Si los grupos se creyeran inútiles,

imposible sería cambiar.

Si los grupos compitieran

por unos recursos finitos,

la unidad colapsaría.

Nuestra unidad es la Tierra,

es la humanidad.

La unidad soluciona

los problemas comunes.

Los grupos tienen

derecho a su diversidad,

a su identidad.

San francisco de Asís

Esta semana santa,

recluido en casa,

me bajé varias biografías para leer.

Me llamó la atención

la de san francisco de Asís,

de Chesterton.

Tuvo san francisco una vida,

en cierta medida,

paralela a la de Jesús,

yo la vi más humana y cercana,

como menos distante.

Chesterton la compara

como la luz reflejada de la luna

a la luz del sol.

De una criatura a un Creador.

Me di cuenta que era viernes santo

poco antes de las doce de la noche.

Me recogí un momento pensando

en su significado y le puse una vela

encendida delante del crucufijo

que tengo en la habitación

desde que era niño.

Durante ese tiempo y hasta las doce,

no me atrevi a mirar el crucifijo,

sentí como una especie de vergüenza

por la crucifixión de Jesús.

Luego me acosté en la semioscuridad.

De pronto oí unos chispazos,

me giré y vi que la vela tenía dos llamas,

se había prendido una segunda llama,

por el pábilo exterior que conducía

al centro de la vela.

Casi asustado apagué las dos llamas.

Volví a acostarme pensando

en su posible significado y las casualidades,

cuando de pronto observo,

en la oscuridad dos luces rojas.

Era un led rojizo del altavoz y su reflejo.

Nunca había visto reflejada esa luz.

Así que saqué mis coclusiones

entre la vida de san francisco y Jesús.

No acostumbro a comentar

este tipo de sucesos,

que se producen de vez en cuando,

si no fuera porqué otras sincronicidades

me empujaron a ello.

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