Esa sonrisa,
esos ojos vivos que me descubren
y me miran inocentes,
de un niño que apenas camina,
me acogen
como un dios misericordioso.
Esa sonrisa,
esos ojos vivos que me descubren
y me miran inocentes,
de un niño que apenas camina,
me acogen
como un dios misericordioso.