Como un cubito de hielo
diluyo mis pensamientos
en una copa de whiskey.
Los sentimientos flotan
en un salvavidas de plomo.
La mano del mundo
gira en circulos la copa
acelerando el destino
en ansiosos vaivenes
centrífugos ingobernables.
No pienso pedir otra copa,
mis dedos sujetan
el frágil devenir de la ilusión
en un posible imposible,
que bebe de la esperanza.