Cuando el verso espero despertar,
el se hace esperar, agazapado,
debajo de la luz del sol glacial.
No es cuestion de buscar flores
en el campo para un ramo estival.
Más bien, se trata de caminar
sin corazas por la senda
de los días, ellos te ofrecen
la savia de la vida. Los versos
están ahí, a la luz del sol glacial.
Son ellos los que esperan pacientes
que la providencia despierte su voz,
desde la noche ardiente del escritor.