A veces parecemos
el protagonista de una película,
pero no por lo que hacemos,
sino por lo que nos pasa.
La película de la vida,
parece proyectarse en la mente.
A veces parecemos
el protagonista de una película,
pero no por lo que hacemos,
sino por lo que nos pasa.
La película de la vida,
parece proyectarse en la mente.
Unas lágrimas,
agridulces.
Una situación dolorosa de un ser humano,
te reconcilian con tus sentimientos.
Dios puede hacer algo.