Llevaba ese peinado de moda,
esas uñas pintadas como cuadros
de una galería de arte,
esa ropa como alguna influencer,
ese maquillaje famoso en Tik Tok,
ese perfume imitación top.
Encarcarada, como un panel
publicitario enganchado en
el lateral de la estación de bus.
Consumir moda y publicitarse
una misma. Aparentar para ser,
moda, aceptación, ilusión, producto
de deseo, de consumo.
Tan lejos de ella,
enjaulada en la tiranía de lo
que supuestamente triunfa.
Huyendo del anonimato,
del miedo al fracaso, de la soledad.
Cuando lo aparente aceptado,
el éxito del mito o el mito del éxito
banal sustituye la escurridiza comunicación.
Alienada en el reflejo de un abismo.
Muere lenta, confusa, desposeida.