Adictos al misterio.
¿Y si no hay misterio?
lo misterioso es cotidiano,
asumido, integrado.
La divinidad es real.
¿Qué nos queda aquí?
La vida misma,
quizás una confianza.
¿Sabemos vivir de otra manera?
Aprender el camino en el camino.
Adictos al misterio.
¿Y si no hay misterio?
lo misterioso es cotidiano,
asumido, integrado.
La divinidad es real.
¿Qué nos queda aquí?
La vida misma,
quizás una confianza.
¿Sabemos vivir de otra manera?
Aprender el camino en el camino.
La mente quiere cosas
que no sabemos que no queremos.
Pero luchamos por ellas
hasta perder las uñas.
Ampliar el punto de vista
hasta la clarividencia.
De la pomera aflora un poema del temps,
del poemari es desprèn una poma madura.
Com una llavor desenvolupada.
Carrer nu d’arbres.
Li van treure el nom d’Acàcies
i com un presagi van desaparéixer.
Pendent avall, o amunt, però més
avall que és com s’arriba a casa.
Mig segle, que va veure
boscos, parcel·les i cases.
Veïns que venen,
prenen un glop de vida i se’n van.
De nens feiem expedicions,
al bosc i amb bicicletes.
Van construïr un pont
per creuar la via del tren
i anar cap a la Universitat.
Amb el temps, al dematí
semblava una carretera
de gent de carreres.
Ha vist nevades amb cotxes atrapats,
arbres caiguts per ventades,
un llampec caigut al mig del carrer,
accidents, runners, gats i gossos,
cavalls, bens i pastors,
festes de Sant Joan.
Però sobretot ha vist
la petjada trémula i sorda
de les absències dels veïns
que ja no hi són.
No se por qué estaba allá.
Vi un cementerio en tu ciudad,
entré y sin saber como
enseguida te encontré.
Estabas allí con una foto de más joven,
casi de niña.
Hacía unos años un coche se cruzó
en tu camino, venías de la universidad,
donde estudiabamos.
Creí usurpar un espacio sagrado,
sentí vergüenza, me marché.
Era tanta tu vida, tu alegria,
tu naturalidad, que tus huesos
ya no eras tu.
La energia ni se crea ni se destruye,
menos si la vida tenía
una fuerza arrolladora como la tuya.
Tus mordiscos de las manzanas,
en las meriendas en clase, aún resuenan
en unas aulas que hicistes inmortales.
Unas aulas enormes,
que hace treinta y siete años
te vieron por última vez.