Un fogonazo casi irreal de poesia.
Tu vestido de niña desaliñado,
tus pies descalzos en la calle embarrada.
tu cabello largo algo revuelto y rigido
porqué tu te lo lavas cuando llueve
y hasta hoy el cielo estaba callado.
En tus desnudos brazos bailan unas pulseras de colores vivos de plástico desgastado.
Esa cara, de piel apagada
por el polvo de tu mundo, realza
tus ojos grandes de color plata,
luminosos como si toda la luz
desaparecida del dia se concentrara en ellos.
No tienes nada, salvo que lo tienes todo.
Tienes el juego en tus carreras,
tienes la despreocupación insultante
de quien muy poco necesita,
tienes vida, años y libertad.
Un instante de lucidez,
un grito al mundo,
un desafío, una paz
y una gloria desconcertantes.