Tierra arada

Cuando la tierra está arada,

y tienes que arar la tierra.

Planear sobre la ladera soleada.

Prender la pluma cuando

ya fluye su tinta.

Descubrir los secretos que ya sabías.

Atravesar de nuevo

el puente del antes al ahora.

Ver tu semblante desde ayer.

Cuando el tiempo se reproduce

y se conoce a sí mismo,

la mano que escribe cree

reproducir el destino.

Ahora que lo escribo

sé que ya estaba escrito.

(L)libre

Ese punto de magia,

de libertad y destino,

cuando las palabras

se deslizan frescas

sobre el papel.

Blanco, luego impuro.

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