Ni el vaivén de los coches
son las recurrentes olas
ni el asfalto es la leve arena.
Pero el sol ilumina este bar
con el alma de su gente sin par.
Ni el vaivén de los coches
son las recurrentes olas
ni el asfalto es la leve arena.
Pero el sol ilumina este bar
con el alma de su gente sin par.