Con su juego de lego
y su pelo largo algo despeinado,
sus ropas tal cual de adulta.
Guitzel es niña sin tiempo aparente,
del 2020 o la transición.
Tiene esa edad donde la pausa
la hace mayor, poseedora de luz
y una sabiduría precoz.
Es niña
y parecía haber leído Ana Karenina.
El tiempo pasa, quince años,
y no he aprendido nada.
Lo que la pluma siente
si de la metáfora no se desprende,
queda pendiente.