Tus ojos inyectados de vida prestada
desafían con su sentida belleza
almendrada el tiempo feroz.
La gravedad engulle sin piedad
todo lo que es superfluo.
Solo quedan las horas para lo eterno.
Tu maleta de viaje únicamente
admite recuerdos imborrables.
Luces sagradas de momentos
donde todo se detiene,
nada queda a su márgen,
nada resiste la voracidad
de lo intrascendente.
La vida muere un día
y un día muere el tiempo.
Sin tiempo sobrevive lo eterno,
nuestros momentos donde
todo se detuvo.
Manos al cielo
Mañana luminosa,
Los plataneros altos,
visten la plaza
en hojas verdes.
Hojas inmóviles
secuestran el tiempo.
El aire y las horas
adormecen frágiles
y a la vez petreos.
Los brazos levantan
sus manos al cielo
implorando que el tiempo
pierda su devenir
y la eternidad se instale
en los rítmicos corazones.
Morir sin tiempo,
tiempo inmortal.
Efímera palabra
La libertad de escribir.
Crear una ficción o
rescatar una realidad.
En un instante bendecido,
cavar la tierra
del olvido y echar recuerdos,
plantar un sentimiento,
y regar con poesia inmanente.
Descubrir del interior
como crece un árbol
desafiante con un
corazón que late
y unas ramas que
anhelan la luz del cielo.
Escribir es sentir
como la efímera palabra
desafía el caos.
Imágenes
Un galgo muerto
colgando de una cuerda
atada a una branca
es una imagen tierna.
Tierna comparada
con la imagen del alma
que lo colgó.
El quería corretear,
amar a su amo,
ser correspondido,
vivir la vida de un perro querido.
Hay un éxtasis
Hay un éxtasis
en la orilla solitaria,
en el inmenso mar
o en un imposible amor.
Cuando las aguas del río
no llegan al océano,
sinó mueren en el lago
amando su grandeza.