No es un videojuego
ni una película de entretenimiento,
ni de heroes.
Matar es actuar como un Dios
con el corazón y el cerebro atrofiados.
Es enviar a la familia y amigos del muerto al cementerio. Padres, hijos, pareja y amigos.
Es privar del futuro y la vida
por el cobarde deseo y comodidad
que esa persona deje de actuar.
Matar es privar a todo el mundo
interaccionar con esa persona.
Es una idea deforme inculcada
y personal que pasa factura mental
sino eres psicópata.
Matar es perder el respeto a la vida
y que sus valores se diluyan
en un vaso de sangre.
Matar es acabar de morir a la vida.