Balada

En la habitación de al lado
hay un monje leyendo una balada,
de un ser extraño que no es poeta.
No ve que sus pasos
rodean la razón de la sinrazón.
El misterio ciego, que se adueña de él,
le impide ver las vidrieras de su devenir
en la catedral que construye día tras día,
el sentido en la vida alienada.
Perdido a ratos, en un sombrío laberinto
que teme resolver.
Laberinto que es la catedral misma,
donde la poesía aprecia, en las sombras,
la luz que ilumina los vitrales
y el rosetón del alma.

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