Los otros

Afilado el rincón terrestre,

queda el manto azul

cubriendo de impunidad 

aquellos ecos que resuenan 

de lo innombrable.

Estuvisteis ahí,

inmovilizados de asombro,

de incomprensión, de desconcierto,

no teníais palabras en vuestra alma

para comprender el vacío 

del secuestro de la cordura.

Insensible aquellos,

emborrachados de odio rojo.

Los otros obedeciendo,

Los otros con las entrañas

disueltas por la sinrazón,

Los otros con ambulancias,

los otros con los ojos vendados

con sus propias manos,

los otros muertos,

los otros allegados de los muertos,

los otros, siempre los otros.

Pero los otros somos nosotros.

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