Adictos al misterio.
¿Y si no hay misterio?
lo misterioso es cotidiano,
asumido, integrado.
La divinidad es real.
¿Qué nos queda aquí?
La vida misma,
quizás una confianza.
¿Sabemos vivir de otra manera?
Aprender el camino en el camino.
Adictos al misterio.
¿Y si no hay misterio?
lo misterioso es cotidiano,
asumido, integrado.
La divinidad es real.
¿Qué nos queda aquí?
La vida misma,
quizás una confianza.
¿Sabemos vivir de otra manera?
Aprender el camino en el camino.

Desconozco quien ser
en una realidad que desconozco.
He llegado a una conclusión sentida,
pero no es muy compartida.
El secreto, en un universo
que tiende a la autoconciencia,
ha de tener su razón.
No debe ser otra cosa
que despertar de lo sesgado.
Debe ser más importante
superar los límites de lo oscuro
que llegar a la luz.
En este tiempo, la superación
es el motor de progreso.
No se puede obtener el todo
sin realizar los pasos necesarios.
El camino es santo,
la llegada no es un fin,
es la consecuencia.
Lo divino debe recrearse
para perpetuarse.
Reinterpretar el pasado iluminando el presente,
¿es estar en el pasado o estar en el presente?.
Somos el resultado de nuestra historia,
conocerla es conocerse.
¿Se puede vivir únicamente en el presente?
Desde la torre del tiempo vi el camino.
La delgadez de tus temblores,
aquellos que destripan tu serenidad,
auyentan los lobos de la ventana,
y acechan los lapsos desérticos
de la vida ensimismada.
Son miedos y no son miedos.
Es la ansiedad del puente estrecho.
Las luces marcan el camino
sin aventura de las horas anunciadas.
Ser en tránsito o transitar el ser,
revelación oscura del prójimo.
Senderos del pensamiento
Caminos del alma
Autopistas del deseo
Rutas sin descifrar
Destinos inciertos
Mas queda el andar
Aquí o allá