DESFILADERO

En el desfiladero de tus ansias,

la vida continua escrupulosa,

diseminandos sus días

en continua procesión.

Los recodos se vuelven desafíos

inmunes a la parálisis,

las tardes pierden su lentitud

y los precipicios esconden

sus horizontes por el triste vértigo.

Saliendo de los páramos

las sendas se estrechan.

Se estrechan pero suben altivas

por encima de las nubes.

Era eso, ahora lo entiendo.

Te vi enredado en el puente.

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