Voracidad

Tus ojos inyectados de vida prestada
desafían con su sentida belleza
almendrada el tiempo feroz.
La gravedad engulle sin piedad
todo lo que es superfluo.
Solo quedan las horas para lo eterno.
Tu maleta de viaje únicamente
admite recuerdos imborrables.
Luces sagradas de momentos
donde todo se detiene,
nada queda a su márgen,
nada resiste la voracidad
de lo intrascendente.
La vida muere un día
y un día muere el tiempo.
Sin tiempo sobrevive lo eterno,
nuestros momentos donde
todo se detuvo.

EN UN RECODO

 

En un recodo de mi ser

queda un espacio impenetrable,

una cueva sagrada

donde duerme un sentimiento eterno.

 

Se que fuí otro en otro lugar,

en otro momento.

En un lugar mas allá de la infancia,

de los imprevistos y las casualidades.

En un lugar donde la sabiduría

ata los cabos sueltos de la sinrazón.

Donde la belleza

viste en trajes la bondad.

 

Sin embargo aquí estamos,

desposeidos de las certezas,

ante el reto de los retos, la vida,

traer el pasado al presente,

el cielo, a la tierra.

 

 

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