Así como el agua y el sol,
la tierra nos da vida.
Como el tronco cuando muere,
al dejar la tierra
nuestros hechos deberían abonarla.
Así como el agua y el sol,
la tierra nos da vida.
Como el tronco cuando muere,
al dejar la tierra
nuestros hechos deberían abonarla.
Rastro perdido de este tiempo.
¿Quedará el perfume?
¿las penas?, ¿el esfuerzo?, ¿las dudas?
Recuerdo vano del futuro.
Un amor, un legado.
Queda lo que vivirá en el futuro,
y quedan aquellos presentes eternos
que fueron un regalo de la providencia.
Un instante que todo lo vale,
uno sabe que podría morirse,
y ese momento aniquilará el tiempo.
Hay una perfección petrea en esos instantes,
donde lo sagrado vencerá todos los destinos.