Tu mano, en el final
de camino de tu suelto brazo,
reposa en la mesa, distraida,
jugando con las migas de pan
de la comida, al vaivén
de tus pensamientos.
Ésta la recoges, la otra la apartas.
El mantel es tu vida, tu cuadrilátero,
tu campo de batalla,
tu futuro en miniatura.
Algunas migas, atrapadas en la
pelusa del mantel, se resisten
a ser distribuidas, otras parecen
salir disparadas no sabes donde.
El pan es tu alimento de cada día,
tus posibilidades, tus certezas,
tus barreras, tus incógnitas.
Largo rato distraida,
no te has dado cuenta,
el mantel a cuadros se ha convertido
en el espejo de tu devenir.