Dan saltitos veloces,
cortos, a tiempo
y a contratiempo.
Su peso liviano
desafía su vivacidad.
Parecen moverse
como si saltaramos
fotogramas de un video.
Atrevidos o temerosos
buscan las migas
pequeñas sin corteza.
Les gusta el pan
con tomate,
al menos en Catalunya.
Al mínimo peligro
vuelan todos.
compañeros de almuerzo,
me esperan impacientes.