
Se miraba en el espejo,
esperando encontrar
el reflejo de su alma
en su rostro.
El alma buscaba,
y no se hallaba a sí misma.
Como escultor, cincelaba los ojos.

Se miraba en el espejo,
esperando encontrar
el reflejo de su alma
en su rostro.
El alma buscaba,
y no se hallaba a sí misma.
Como escultor, cincelaba los ojos.
Distraida como una nube desvaneciendose
natural como una cigüeña en su atalaya
pausada como un meandro
cálida como un atardecer
grácil como una hoja desprendida
amable como la madera
tus ojos bailan con tu sonrisa
tu alma sobrevuela los mares
los desiertos, las cordilleras
y los senderos sin transitar.
Sus ojos hablaban a gritos.
Sentía vergüenza de irse,
de dejarlos sólos.
Pesar de quedarse.
Sus párpados
callaron su aliento.
Dejó de morir.