Como una nube de agua
para los campos del alma.
Clara, blanca, cálida.
Hija de la muralla china,
abraza su territorio de familia
con sus acogedores brazos
de madre amante.
Con Song tocan su canción.
Abre su restaurante sola,
mesas, sillas y toldos desatados
acaban colocados en procesión.
Presta mis libros en la repisa,
para que la gente los miren sin prisas.
Amable, natural, sonriente,
con el cliente crea un puente.
Un puente sobrio de tablones
de madera de roble, desgastada
por el transito soleado de los días.