Álbum de fotos derramado

Los recuerdos, la historia mutua

entre dos personas, a lo largo

de los años, va perdiendo

algunos fotogramas importantes.

Como un álbum de fotos derramado,

esparcido y imposible de reconstruir,

no solo se pierden las fotos,

muere parte de la imagen acumulada

de un ser querido.

Caen las hojas de un árbol

y el invierno se apodera de su alma,

el viento desnuda el pasado perenne

y como un puzzle inacabado

la vida queda fragmentada.

Sólo la reveladora luz

y la tierra fértil del recuerdo

pueden recuperar las hojas verdes

que vivieron

y no han dejado de vivir.

ASÍ NO

Callejones sepultados de ceniza
rescatados del arcén del trayecto.
Posibilidades arrancadas
del sueño de supuestos infiernos.
Negras avenidas desveladas
en los mapas invisibles.
Fue o no fue?
El señuelo no es como es.
Recuerdos de puñetazos desgastados.
Sí, pero no así.
Así no.

RECUERDOS

Surcaba sus recuerdos

inverso horizonte nebuloso

no parecían ya de este mundo

Tenían la fragancia de las flores secas.

Agridulce compañía

de las mañanas, las tardes y las noches.

No eran largas historias,

más bien fotografías

teñidas de ternura.

Es todo lo que tenía,

eso, y alguna sonrisa

de la enfermera del asilo.

ELLA, CADA DÍA VA AL PARQUE

Ella, cada día va al parque

acompañada de la soledad,

lleva un libro y un bocadillo

y a la gente observa pasar.

Sentada en un banco verde

acaricia sus recuerdos,

escucha los pajarillos

y las páginas olvida girar.

Sus mangas esconden sus manos,

sus ojos respiran distraídos,

su corazón busca cobijo

más allá de ultramar.

Él, cada día iba al parque

acompañado de ella,

llevaba un libro y un bocadillo

y se ponían a charlar.

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