Los recuerdos, la historia mutua
entre dos personas, a lo largo
de los años, va perdiendo
algunos fotogramas importantes.
Como un álbum de fotos derramado,
esparcido y imposible de reconstruir,
no solo se pierden las fotos,
muere parte de la imagen acumulada
de un ser querido.
Caen las hojas de un árbol
y el invierno se apodera de su alma,
el viento desnuda el pasado perenne
y como un puzzle inacabado
la vida queda fragmentada.
Sólo la reveladora luz
y la tierra fértil del recuerdo
pueden recuperar las hojas verdes
que vivieron
y no han dejado de vivir.