Después de verte,
como la lluvia en meses,
el agua es vino divino.
Las tinajas rebrotan de vida,
y los brazos abrazan
con calma la buenaventura.
La hiedra trepa hacia el cielo
y el cielo se casa con la tierra.
Después de verte,
como la lluvia en meses,
el agua es vino divino.
Las tinajas rebrotan de vida,
y los brazos abrazan
con calma la buenaventura.
La hiedra trepa hacia el cielo
y el cielo se casa con la tierra.