Reina de la solitud

Reina de la solitud.

Sola com la lluna,

de dia el teu sèquit t’emmanilla.

La teva llum, ara més pàl·lida,

no cerca distraccions.

El teu príncep ja fa temps

que es perd pels bassals,

dilapida el temps fugint de tot.

Tu i la vida i les distraccions,

és el que et queda i no vols.

Residència

Aparcats a la gran sala d’estar.

Sí, d’estar, no de ser.

Molts amb cadira de rodes.

Només se sent la televisió,

que no trenca el silenci petri.

Ningú la mira, endormiscats ells

i les seves vides, el temps no passa.

El temps són hores buides,

són minuts com baules

d’una cadena rovellada,

que s’embolica als peus.

Alguna visita d’algú 

sembla fracasar,

quasi no el reconeix,

vista i oïda molt limitada

i la son anestèsica són 

com un mur entre

dos persones molt properes.

La soledat es duplica, es triplica,

el visitant es sent

despiadadament impotent.

A poc a poc s’estableix

un diàleg que sembla

reviure tots dos.

En un momento

En un momento de cruel soledad

déjame enviarte unas palabras.

No es necesario que contestes,

solo saber que las has leído.

Letras nacidas del corazón

que aterrizan en el imaginario

inmenso de la comprensión

y la compasión.

Es suficiente.

Negar fotografías

Nieblas de ultratumba

iluminan campos y caserones solitarios.

La nostalgia usurpa gélida el aire.

Espacios sombríos, ruinas vivas,

olvido inherte, tiempo devorado,

dejadez calmada, misterio natural.

La certeza irreal inunda el ahora.

Poesía despiadada y acogedora.

Muros y paredes con calidez seca,

fulgurantes, hiperreales, desgastados,

vegetación espontanea conquistadora.

Mujer sola ante el mundo.

El espacio y la materia acunan el tiempo

como un abuelo a su nieto recién nacido.

Esta Noche

Esta noche,
el reloj descansa en la mesilla,
marca horas sepulcrales o sacras.
el silencio opaco, como una mampara
aleja la vida de los quehaceres.
Queda la esencia de ser y estar,
desnuda, desposeida de artificio.
No hay nadie más que uno mismo
para responder las preguntas
que habitan, semiescondidas
entre la piel y la carne, tan sólo
quizá algún chatbot de IA
(insuficiencia algorítmica) o las redes sociales. Pero no quiero sumar más
sordidez a la soledad.
Prefiero sentir, y describir.
Cojo el móvil, escribo esto.
Después de expresarme a mi mismo,
me quedo sereno, en reposo, me duermo.
Escribo me duermo.

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