Fluir sin dejarse ir, como ir en e-bike,
usar nuestros dones a diario,
escuchar amablemente el corazón
y a la voz que alienta el mundo.
Participar sin deseo de autoría,
desprender el ego, confiar en la magia,
en la sincronía y en la vida.
Agradecer los hilos que nos inspiran,
que algún día se soltarán
y bailaremos las danzas más bellas
que hayamos hallado.