Voracidad

Tus ojos inyectados de vida prestada
desafían con su sentida belleza
almendrada el tiempo feroz.
La gravedad engulle sin piedad
todo lo que es superfluo.
Solo quedan las horas para lo eterno.
Tu maleta de viaje únicamente
admite recuerdos imborrables.
Luces sagradas de momentos
donde todo se detiene,
nada queda a su márgen,
nada resiste la voracidad
de lo intrascendente.
La vida muere un día
y un día muere el tiempo.
Sin tiempo sobrevive lo eterno,
nuestros momentos donde
todo se detuvo.

Protagonista

A veces parecemos

el protagonista de una película,

pero no por lo que hacemos,

sino por lo que nos pasa.

La película de la vida,

parece proyectarse en la mente.

Estación destino

Pienso, alguna vez,

que sentiría, postrado en la cama,

moribundo, en mis últimos días.

Una vida que se va.

Sentiría los caminos sin recorrer,

sin esposa ni hijos,

de algún amor no correspondido.

Gratitud por la familia,

por los amigos, los viajes,

las montañas y sus cimas, el mar,

los pueblos pequeños, los valles,

los perros, las aves, los árboles,

la música, las bandas de viento,

la pintura y la poesía omnipresente

– en los libros, escrita y en la vida -.

La lectura y sus secretos.

Buscar, y vislumbrar el sentido,

ese sentido que ennoblece la vida.

La confianza en un orden espiritual.

La magia en la tierra,

que cayó de los bolsillos del Creador.

La complicidad, un encuentro,

una conversación, un compartir,

un comprender, un expresarse

y un ayudar o acompañar.

Una preocupación e interés por el prójimo,

los que quedan y los que vendrán.

Sentiría quizás,

una esperanza y un sosiego,

dejarlo todo en manos de Dios.

El hombre en busca de sentido

El libro en busca de los sinsentido,

el sinsentido de no sentir

aprecio por la vida propia,

o la de los demás, los otros.

Edificis

Carrer Tallers, Bcn.

Una vida és construïda com un edifici.

Les accions de cada dia

piquen les pedres que aixequen els pisos.

Edificis modernistes, neoclàssics

o potser contemporanis.

Acullen persones, families i negocis.

Llueixen com edificis de l’extraradi

o com al passeig de Gràcia.

Amb la seva cara sud, lluent,

i la seva cara nord, obaga.

El sol il·lumina de vida la seva façana

de colors terrossos, acolorits,

de vidre fosc, grissos o canyella.

Descobrir l’edifici de la nostra vida

seria revelador, encoratjador

o potser dolorós.

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