Cuando el alba hiere la noche
y los suspiros se vuelven palomas
en la repisa del alma,
los gritos ahogados estallan
en ventanales traslúcidos,
la tierra recupera la cordura
y la lluvia riega los campos de gratitud.
Cuando el alba hiere la noche
y los suspiros se vuelven palomas
en la repisa del alma,
los gritos ahogados estallan
en ventanales traslúcidos,
la tierra recupera la cordura
y la lluvia riega los campos de gratitud.