
Leer despacio,
con espacio para la asimilación,
la reflexión, la confrontación.
Escuchar la palabra,
y escribir el pensamiento.
Releer, reescribir.
Con espacio para la imaginación,
la indagación, la duda.
Leyendo hacia el puerto,
página a página,
como velas en mar,
navegando en ceñida.

