Esbelta, fina, princesa
del destierro rural,
la acompaña un aire severo
como de gobernante,
dulce sin excusas.
Sobria como el ciprés.
Enigmatica
como una estación
de tren en el desierto.
Su estirpe oriental pobló
los páramos y estepas inhóspitos.
Profunda, sentida,
gacela vigilante, guerrera.
Captura el tiempo y el espacio
con sólo medio gesto.
Trigo sereno, árbol sabio,
rigurosa melodía ancestral.