Tu Librería

Repartir sabiduría por las calles.

Dejar rosas de palabras como pétalos.

Un banco vacío recobra vida

y espera alguien quien crea

que caen regalos del cielo.

Puede ser un libro

que nunca hubieras comprado,

una luz inesperada, unas tardes

disolutas reconvertidas en pasión.

Puede ser un compañero, una puerta,

una barandilla o quizás unas escaleras

hacia el desván de los recuerdos.

Un solitario bar se reconvierte

en un encuentro con la lectura amiga,

con uno mismo, con el tiempo caminando

con pies descalzos sobre la hierba.

Repartir, ofrecer, tentar la fortuna.

Dar, regalar.

Poner agua en el jarrón de la vida.

No. No es un libro olvidado,

es un ángel con un mensaje para tí.

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