Más allá del primer cinturón,
la ciudad del día a dia,
desposeida del glamour
de la centralidad,
provincia en la capital.
Un banco quieto mirando la calle,
personas que van a otro sitio,
sin anhelo ni hastío.
Por detrás el tráfico a ondanadas.
Gris acera, gris asfalto.
Bares que escupen terrazas afuera.
Tiendas desperdigadas,
la boca de metro y su lengua gris
hacia el inframundo.
Seria una ciudad más, sin embargo
eres caballero sin caballo.
Me encantan estas analogías. Y la frase
“sin anhelo ni hastío” da para mucho.
Bonito Madrid y sus contrastes como tantas grandes ciudades que nos sustentan.
Gracias!!!
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