En el día del juicio final
el amanecer será dorado,
las batallas de la mente
serán asesinadas y se convertirán
en torrentes de lágrimas
que ahogarán la ignorancia.
Los temores serán revelados,
comprendidos y aniquilados
dejando un silencio infinito
cubierto de gratitud.
Los muertos levantarán
su mirada a una tierra renacida,
donde los jueces dejarán su trono
a la sabiduría, la bondad y la belleza.
Los ángeles descenderán
y harán sonar sus trompetas
interpretando a Miles Davis.
Las tinieblas verán
como su reinado ha muerto,
y será tiempo de progresar.
Dios dará su vida en el cielo
para vivir en la tierra.
Autor: Jordi
COHERÈNCIA
La coherència enforteix les ànimes,
però la contradicció trepitja tots els camins.
L’APLEC DE LA SALUT
Veig aquell xiprer,
acariciant l’alè de l’oblit,
entre dos edificis i un cel blau intens.
Hi ha quelcom d’impossible
entre aquest colors.
El blau de la immensitat
i el verd de la vida desafiant
l’eterna quietud.
I aquest aire que remou les incerteses
quan jugavem al pati de l’escola,
no deixa respirar el record
d’un passat que fuig
i retorna miraculosament lúcid.
Els gegants ballen
i el cementiri somriu.
LOS OTROS
El espejo maligno
nos mira miedosamente.
Esos miedos son nuestros.
Y ese juez maligno somos nosotros.
Creemos descubrir las mas ínfimas
señales de imperfecciones
físicas o morales que nos atenazan
en un presente de disfraces,
disfraces y carnavales de almidón.
Nuestras miradas hacia nosotros
son implacables.
Preferimos huir del silencio,
allá donde habita nuestro juez.
Pero existe un silencio sin juez
y existen otras miradas.
Las miradas de los otros,
que pueden ser mas benévolas,
y de las que podemos aprender.
Silenciar.
Escuchar.
SUS HUELLAS
Vuelta sobre si
recoge las huellas inútiles.
No son las que no van a ninguna parte.
Son las huellas siguiendo a otros.
No son sus verdaderas huellas,
son caminos pisados
que acercan la vida a un cliché,
a un desencuentro del alma
con su esencia.
Un camino de hielo muerto,
un camino prestado por las hienas.
Ella solo es ella
y solo puede descubrirse
transitando por sus libres huellas,
pisando fuerte
o pisando temerosamente
por la senda que será
por ella descubierta.