Amanece un deseo

Amanece un deseo de modestia 

y desvanecerse en la grandiosidad,

Agazapado, recibiendo de soslayo

la luz del Señor.

Su semblante

Su semblante de cada dia,

en un instante colapsó,

siguió con sus tareas,

las lágrimas siguieron

también su camino.

Había gente, no podia

permitir desahogarse.

Su presencia, a través 

de una fuerza desconocida,

recuperó su compostura.

Nada nuevo, nada extraordinario,

ni para ella, ni para otro humano.

El mundo llora una lágrima

en cada gota de vida.

Conquista

Si te conquisto te pierdo.

Si te conquisto me pierdo.

Existe un tiempo

Existe un tiempo para desprenderse

de la trascendencia de todo

y respirar el olor a hierba después de la tormenta.

Mediodía en Medellín

El sol de mediodía en Medellín,

la ha visto pasear por sus calles.

Son hermanos gemelos.

Cálida, sus rayos iluminan su bar,

son sus acogedores ojos y sonrisa.

Tez de café, leche y panela,

dulces formas, generosa flor.

Pelo largo de azabache,

voz melodiosa con compases

de risa sincera. La música romántica

suena y anima su discurrir en el trabajo.

En Diciembre su bar

es una película de Navidad,

y en primavera, por el clima,

no extraña su hogar.

Por sant Jordi las rosas

florecen a su alrededor.

Los Domingos sancocho santo.

En Cerdanyola se delira, con razón,

por sus empanadas colombianas.

Ella es de gran corazón, tesón y compasión.

Le gustan los poemas largos

que expliquen algo.

Yo le regalo uno de lucha y admiración.

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