¿De donde?

¿De dónde sale tu locura?

De tu sensibilidad, debilidad.

De tu retraimiento, observación, ideación.

De todo lo que has callado,

pensado, sentido.

De la disociación de este mundo enfermo

con tus ideales.

De tu incomprensión o clarividencia.

De la podredumbre

del pragmatismo frío y aséptico,

del conformismo y paralisis de la sociedad.

De la sumisión a la sinrazón 

y política de zascas estúpidos.

De la brutalidad, incoherencia,

inconsistencia de la vida pública.

De la violencia física y psicológica.

De la ciega perdida de valores

y su lamentable ostentación.

De la pobre previsión e inacción.

De la paranoia y desconfiaza constantes.

Lo mejor, las personas.

Lo peor, las personas.

El mundo y tú,

uno de los dos estais locos.

Pedraza

Pedraza,

un mundo a parte, atemporal,

extraído del imaginario medieval.

Vestida por sus murallas y peñascos

sobresale altiva en el campo segoviano.

La puerta de la villa

es una compuerta 

de la máquina del tiempo.

Da paso a un ritmo lento,

sentido, que esculpe los minutos

con piedra eterna.

Un castillo señorial, una plaza

amplia que duerme resucitada

en el ánimo de sus visitantes,

soportales, columnas,

calles y callejones,

bancos de madera vieja,

piedra, piedra pedrazana.

No es un lugar,

no es un tiempo pasado.

Es un estado mental

donde se percibe

cuando la vida era otra cosa,

un discurrir arraigado en la tierra.

Entretenimiento

Nada antes, nada después,

sólo entretenimiento.

Jóvenes sin oficio ni beneficio.

Ordenador y móvil en mano,

víctimas de aplicaciones

con rápida gratificación.

Adicción, recompensa vana y efímera.

Esfuerzo mínimo, vacío

entre vacío y vacío.

Sin cultura del esfuerzo,

sin objetivos que llenen la vida.

Sin sentido.

Sólo adicción y vacío que se quiere

superar con más aplicaciones.

Circulo vicioso, obsesión.

Alienación, desmotivación, parálisis.

Generación perdida.

Cobardes

Como una Big Mac,

la guerra se pide en el despacho,

se trincha la carne

y se come en casa viendo la televisión.

Me dió

Me dió su sonrisa serena,

como un presagio eterno

sentí su ser en mi vida.

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