Algunos golpes se reflejan
en su cara, ojos brillantes
como lunas que han llorado.
Cara ligeramente hinchada,
tiene la hermosura de encajar
los golpes y levantarse
con un suspiro dolido,
pero es bello porqué es humilde,
acepta su ser pero no su sentencia.
Es la cara risueña de alguien
que vive alegre para sí y para los demás.
La vida aprende de su faz
cuándo es cruel o es leal.
No hay luna sin sol,
y la suya es la expresión del rocío
cuando el agua de sus gotas
son lágrimas de dolor o alegría.