Emi

Son sus ojos,

llenos de ilusión y compasión,

los que desvelan su corazón.

Su sonrisa ilumina,

en el Vallès occidental,

su alma oriental.

En la esquina

de una calle peatonal,

sus plantas frondosas

hacen de su bar

una selva singular.

Lleva escondida,

en su regazo,

una corona de humanidad.

El viento, por respeto,

ante su presencia,

se queda quieto.

Madera cálida, amable, sincera.

Quien tenga su noble amistad,

no querrá perderla jamás.

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Autor: Jordi

Escric poesia des de 2011 en català i castellà.

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