ELLA, CADA DÍA VA AL PARQUE

Ella, cada día va al parque

acompañada de la soledad,

lleva un libro y un bocadillo

y a la gente observa pasar.

Sentada en un banco verde

acaricia sus recuerdos,

escucha los pajarillos

y las páginas olvida girar.

Sus mangas esconden sus manos,

sus ojos respiran distraídos,

su corazón busca cobijo

más allá de ultramar.

Él, cada día iba al parque

acompañado de ella,

llevaba un libro y un bocadillo

y se ponían a charlar.

OASIS

Media tarde
tiempo atrapado.

Verde río inmóvil que serpentea
un mar de arena detenido.

Huertos del Edén
con lánguidas palmeras
y sombras al son de la brisa.

Madurez
tiempo escurridizo.

Frondosa vida que serpentea
hacia el final de sus días.

Huertos del Edén
con lánguidas palmeras
y sombras al son de la brisa.

EL GRITO

Ensordece el alma al son de la angustia
retruenan los ecos del sinsentido
estalla la soledad en vacía desolación
el cielo acoge el rumor de la irrealidad.

A lo lejos la vida camina sin más
ajena a mi desasosiego
espejismo callado
ilusión inalcanzable.

Dentro de mi, algo lucha por salir,
paralizado, no encuentra su existir,
es una huida, es un grito,
es un improbable devenir.

El Grito

ARAÑAR LO IMPOSIBLE

Preparar el futuro
controlarlo todo,
vivir el presente
no preparar nada

Empujar el agua del río
fluir alegremente
vivir con el índice del libro en la mano
bailar por las páginas

Conseguir algo
atenerse a las consecuencias
perder mucho
arañar lo imposible

Buscar
Encontrar

ACACASO TE VI, AYER

Acaso te vi, ayer tras el silencio, la oración y la meditación.

Y todo ese horror, injusticia, negrura e implacable sordidez?

Acaso tienes las manos esposadas por darnos libertad,

nos crucifican nuestros actos?

Acaso eres como un padre que a sus hijos en silencio deja volar.

Acaso te vi, ayer en la sonrisa de un niño

en alguien compasivo

en la biblioteca de Alejandría

en la luz del atardecer.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar