Dicen

Dicen

Dicen que los poetas
saben alguna cosa de la vida.
Sin embargo en el desierto
las dunas cambian con el viento,
la arena vuela hacia las nubes altas
y en el inconsciente se depositan
los granos, todos iguales,
todos diferentes.

Caminando por la calle

Caminando por la calle
va resonando un griterío ancestral,
balones rebotando, corredizas.

Niños liberados por media hora
de su tarea de convertirse.
Por un instante son ellos
y la ciudad permite su voz,
luego succionará su sangre.

No hay tiempo para ser niño,
sólo tiempo para que sean
lo que tendrán que ser,
cumplir sus obligaciones futuras.

Diez mil noes cada dia,
con prisas, con castigos,
sin que molesten demasiado.
En el patio resuena el grito
de liberación, de que les dejen
ser lo que son.

Tanto aprender pronto, cuando
al crecer lo aprenderían mejor.
El campo tiene sus tiempos,
la fruta no madura a empujones.

Juzgado y atrapado

Cuando una acusación no es asumible,

puede llevar a crear excusas

para validar la acción acusada.

Dar una salida acerca la aceptación.

Arrastrado al barro,

el barro es cerámica.

Falsamente callada

Son mil senderos sinuosos,
la curva resuena con negrura,
sin destino, falsamente callada.
Reflejos de caoba pálida
cabalgan caballos, navegan ríos,
deslizan por laderas,
conquistan dunas de arena
de roca fulminada.
Manto de manos y clavel de sangre.
Tu enjambre es hambre,
tu pelo duelo
y tu cabellera poema.

Velo santo

Velo santo

Velo santo,
melena que ciñe
su cara salada
espalda abajo,
conquistando la cintura.


Se desliza la mañana
por los mechones
como el viento
por el mar de fondo.


Velero secreto
en mis ojos.
No hay puerto,
solo océano infinito.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar