Rostros

El rostro queda, fluye el río,
la vida ensimismada.
Desespejar el rostro del rio.

Encuentro

Tropecé con una piedra,
o fue ella que me buscó.
Parecía que no hacía nada,
pero estaba allí
en ese instante mismo que pasé.
No se puede decir
que me hiciera la zancadilla,
pero en realidad no la estaba mirando.
Quizá caí sintiendo que me golpeaba
y luego apareció ella,
vino de no se sabe dónde,
quizá la puso un ser divino.
Era una piedra preciosa,
un diamante sin pulir,
quizás, con la luz del sol
me cegó los ojos.
O en la sombra,
al ser transparente, no la ví.
Le ofrecí llevarla a casa,
y al vivir con ella, con el tiempo,
ella se pulió y yo me curé.

Esponges

Com les esponges,
els dons es reben per donar,
en el seu trajecte
ens omplen d’aigua viva.
El cor batega agraït,
rebent i donant.

Trens

La pausa són les finestres
del tren de la vida,
les vies el destí secret
i el traqueig el soroll
de la quotidianitat
que ens endormisca.

Grandes mentiras

Grandes palabras de grandes
asesinos no me engañan.
Mira su casa,
sus cimientos y sus pilares.
Daños colaterales,
es el pragmatismo brutal
de quien no los siente.
Sino los siente no es pragmatismo,
ni son daños colaterales.

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