Ahora duerme la serpiente,
enroscada en la branca
del árbol de la vida.
Ya comió, y digiere a su víctima.
La manzana roja se la llevó
una mujer que tenía curiosidad.
Pero no quieras conocerlo todo,
hay un mal que destruye,
un dolor que es inhumano,
un sufrimiento que nada enseña.
Si acaso algo,
hay otra manera de aprender,
de evolucionar, de absorber
la savia del árbol, es la de un árbol
sin serpiente, de savia sabia,
que sabe que hubo
una enseñanza bruta,
y un día dejará de existir.
Ya sabes que es el mal,
ahora debes saber
que es la piedad.