Tu exactitud circular es hálito divino.
¿Quién te sostiene?
Te dejas ver virgen,
¿has venido por mí?
Por qué tu espalda
no se deja acariciar por la mirada.
Eres un secreto
en el secreto de la noche.
Tu misterio promete
descifrar algo inaprensible,
quizá el por qué de la tierra,
de la vida y la sobriedad del alma.
Cuando faltas, la oscuridad es muda.
Cuando estás ahí,
el negro que hieres con ansia,
es el grito de la luz
que nace en las tinieblas.
Ese blanco terso redondo
olvidó su fuego, su cuna,
y renació como ninfa,
reflejando la luz celestial.
Y eres eso, el germen todopoderoso
del bien en el vasto reino
de la ignorancia, la enfermedad y el mal.